PREGUNTA AL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES SOBRE EL EMBAJADOR MORODO

 

            El señor PRESIDENTE: Pregunta del senador Anasagasti.        Tiene la palabra su señoría.

            El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Muchas gracias, señor presidente.

            Señor ministro, ya ve usted, por la respuesta que ha dado el presidente del Gobierno, que el acto que hicimos en Méjico no entra en el cómputo de la memoria viva. Pero mi pregunta es otra, señor ministro. Por cierto, que hila bien con la intervención del Grupo Parlamentario Popular, con cuya intervención estoy absolutamente de acuerdo.

            Como usted sabe, el día 4 de diciembre fui a Caracas formando parte de una delegación  de observadores con motivo de las elecciones legislativas en ese país. Fuimos especialmente bien atendidos por el personal de aquella embajada salvo por el embajador. Usted sabe mejor que nadie que elaboramos un informe que conectaba con el que hicieron los observadores de la OEA y de la Unión Europea. Pues bien, para nuestra sorpresa, al poco tiempo apareció un artículo firmado por el señor embajador en el diario El País que se publicó posteriormente en el diario El Nacional de Caracas. Ese artículo era en realidad una enmienda a la totalidad al trabajo que habíamos realizado nosotros y la observación internacional en Venezuela. Usted recordará, señor ministro, que en aquella reunión en la que estuvimos hablando con usted amablemente, nos dijo que teníamos que estar muy atentos a la situación electoral en Venezuela porque el 9 de diciembre había elecciones.

            Al conocer que en la sociedad venezolana ese artículo ha causado una pésima impresión, queremos conocer su opinión respecto de la carta que le enviaron al embajador más de 400 personalidades venezolanas. ¿Qué piensa usted de esa iniciativa?

            Muchas gracias, señor presidente.

            El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.

            Tiene la palabra el señor ministro de Asuntos Exteriores.

            El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos Cuyaubé): Muchas gracias, señor presidente.

            Gracias, señoría. No es la primera vez que su señoría me pregunta en esta Cámara sobre el embajador de España en Venezuela y sobre la situación política de ese país. Precisamente el señor presidente del Gobierno y el portavoz del Grupo Parlamentario Popular acaban de referirse a la presencia y protección de los españoles en Venezuela.

            Su pregunta se refiere a un artículo publicado por nuestro embajador. Se trata de un artículo teórico dentro del contexto de la evolución de la nueva situación política en Iberoamérica, y en él expresa libremente sus opiniones. Esa carta la firmaron cuatro personas en representación de 440 que también expresaban su opinión política sobre el debate democrático y plural que existe en Venezuela, que es el que   nos debe preocupar.

            Me alegro de que me haga esta pregunta, senador, porque en su intervención ha perfilado usted parte de lo que yo iba a contestarle. No quería dedicar mi respuesta simplemente a esa carta. Lo que quiero es que todos -y lo subrayo, todos- tenemos que preocuparnos por unas elecciones muy importantes en Venezuela. Usted se ha referido también al informe en que la comisión de observación internacional electoral, en nombre del Parlamento español, establecía una serie de recomendaciones que discutieron conmigo a su regreso de Venezuela. Señor Anasagasti, creo que eso debe ser objeto de debate en este Pleno o en su Comisión de Asuntos Exteriores. La moción que se ha presentado en el Senado es importante y el Gobierno la quiere apoyar. Absolutamente todos tenemos que trabajar para que el futuro institucional de Venezuela sea el mejor posible. Estoy dispuesto, como representante del Gobierno, a trabajar y a discutir con su señoría así como con todos los demás miembros de esta Cámara.

            El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.

            Tiene la palabra el senador Anasagasti.

            El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Muchas gracias, señor presidente.

            La verdad es que yo tenía mis dudas sobre si formular o no esta pregunta puesto que el propio señor embajador, don Raúl Morodo, me dijo en Caracas: Cada vez que me criticas me refuerzas.

            Qué le vamos a hacer. Creo que la situación que se está viviendo en Venezuela es lo suficientemente grave como para que al frente de la representación diplomática haya una persona, cuando menos, prudente.

            No quiero criticar al señor embajador por su pasado, su pasado está ahí y hay que respetarlo, estoy hablando del presente y sobre todo del futuro y de lo que está ocurriendo en este momento en Venezuela. Pienso que no estamos a la altura de las circunstancias, sobre todo, señor Moratinos, porque no solamente los venezolanos que viven en España, sino los españoles que viven en Venezuela y personalidades venezolanas están recabando firmas para pedir la dimisión del embajador Morodo, y no creo que sea un buen frente el político que se abra con un cuestionamiento a un embajador.

            Pero la carta a la que usted alude es una carta ponderada y argumentada, y permítame que le lea dos párrafos, que son muy ilustrativos. “Hemos leído con sorpresa e interés un artículo suyo, del embajador Morodo, titulado “Venezuela hacia una democracia avanzada”, en el que expone con suficiente detalle puntos de vista sobre la situación política del país. Asimismo, hemos seguido con atención las reacciones de intelectuales, políticos y columnistas, que han decidido contrariar públicamente su optimismo e incluso han llegado a interpretar sus palabras como una abusiva intromisión en los asuntos internos del país. Sin embargo, en nuestra opinión su desconcertante artículo merece otro tipo de respuesta, puesto que para enfrentar la desinformación, los sesgos ideológicos o los malsanos intereses políticos y económicos nada es más contundente que una buena dosis de realidad”.

            La carta es muy extensa, la carta es muy argumentada, la carta lleva firmas, la carta representa un malestar creciente en este momento contra el embajador Raúl Morodo. El presidente del Gobierno ha hablado de que Raúl Morodo es una personalidad de la transición política española. Nadie lo pone en duda, pero estamos cuestionando y criticando acerbamente su papel no solamente lo que ha ocurrido en Yaracuy con el expolio de las tierras de los españoles y de los propios venezolanos, sino sobre todo su falta de sensibilidad, su chavismo a ultranza. Creemos, señor ministro de Asuntos Exteriores, que no se puede criticar en este momento el régimen venezolano cuando está preparando otro pucherazo para las elecciones del 9 de diciembre, cuando va a cambiar la Constitución para reelegirse el coronel Chávez, si tenemos un embajador que es absolutamente obsequioso con ese régimen.

            Por tanto, nosotros, la verdad, entendemos que en este momento España requiere en Venezuela otro tipo de embajador. Ya sé que al decir y poner sobre la mesa esta cuestión lo estamos reforzando, pero simplemente queremos denunciar esta situación porque no va a ir a menos, sino  a más.

            Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)

            El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.

            Tiene la palabra el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

            El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos Cuyaubé): Gracias, señor presidente.

            Señoría, veo que sigue obsesionado con la labor del embajador Morodo. Ya hemos salido no solamente en su defensa... (Rumores.)

            El señor PRESIDENTE: ¡Silencio, por favor!

            El señor MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Moratinos Cuyaubé): Sino reconociendo lo que ha sido no sólo su labor pasada, sino su labor actual.

            Es verdad que usted acudió en esa misión electoral a la embajada. No todos los miembros del Gobierno del PNV van a las embajadas españolas, me gustaría que fuesen y les atenderíamos siempre con la misma atención, por lo menos por parte de este Gobierno, en todas las intenciones y propuestas que quieran hacer. Pero diré que el señor Morodo, precisamente el pasado lunes 3, recibió a los miembros que firmaron esa denominada carta -una carta que he leído, como usted ha señalado, una carta intensa, una carta crítica, una carta abierta, de debate democrático- y tuvieron un almuerzo con los firmantes de la carta, con el señor Morodo y después del almuerzo salieron satisfechos del intercambio de opiniones, porque, en definitiva, lo que el señor Morodo está haciendo en Venezuela es tratar de consolidar un proceso de institucionalización política y democrática.

            Se ha criticado mucho su artículo, lo critica usted, publicado en el diario El País. Le leo también parte de su artículo, de lo que dice el embajador Morodo al término del artículo, y dice que precisamente lo que busca es la conciliación, que el pluralismo sea efectivo, que las mayorías respeten a las minorías y que éstas entiendan que en muchos aspectos los tiempos pasados han, efectivamente, pasado. Y sobre todo que la naturaleza y el funcionamiento de toda democracia debe realizarse desde los principios del Estado de Derecho, siempre por vías legales y reconociendo que la tolerancia es norte fijo para todos.

            No tendrá ninguna crítica a esas referencias que hace el embajador Morodo. En lo que tenemos que trabajar el embajador Morodo, el Gobierno y todos los grupos de esta Cámara,  basándonos en las recomendaciones del informe que como comisión electoral ustedes nos trajeron, es precisamente en garantizar que las elecciones de primeros de diciembre se puedan celebrar adecuadamente, con las garantías jurídicas suficientes, cambiando al presidente de la comisión electoral y mejorando la cédula de identificación electoral.

            Eso es lo que tenemos que hacer, contando con la oposición y con las fuerzas democráticas para que Venezuela se consolide como una verdadera democracia. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

            El señor PRESIDENTE: Gracias, señor ministro.

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